Esta entrada de la catedral de Valencia fue iniciada por el artista alemán Konrad Rudolf a principios del siglo XVIII. En ella participaron los escultores Francisco e Ignacio Vergara.

Es estrecha porque daba al final de una calle, la de Zaragoza; llamada así porque sus terrenos fueron dados a los aragoneses que participaron en la conquista de Valencia. Al derruir las manzanas para formar la plaza de la Reina, la portada perdió todo su efecto escenográfico, tan característico del barroco.

contentmap_plugin