Al parecer el nombre de la calle le viene de un milagro de S. Vicente Ferrer, que ante una pronunciada sequía predijo que caerían gotas de lluvia tan grandes como avellanas.

En esta calle vivió por un tiempo el médico y premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal.

En una casa de nueva construcción situada en el nº 11 de la calle y a través de un cristal, se puede ver una puerta de la muralla romana del siglo II a.C. 

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