Publicado el Jueves, 16 Agosto 2012

Este convento tiene una gran importancia histórica, ya que fue fundado en 1444 por María de Castilla, la que fuera consorte de Alfonso el Magnánimo y regente durante la larga ausencia de éste en Nápoles. María sería enterrada en el claustro de este monasterio.

En la construcción del monasterio intervinieron los maestros Francesc Baldomar y Francesc Martí Biulaygua. La portada de la iglesia, a la que se accede por un patio, es obra de Pere Compte y tiene un tondo de cerámica florentina que se atribuye a Lucca della Robbia. El interior de la iglesia fue renovado en el siglo XVII, dentro del gusto barroco.


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